Vivimos en una época de “selfies” y de redes sociales.

El uso actual de internet trasciende muchísimo al que se le daba con los ordenadores de escritorio. El internet ya no está limitado a su uso en el entorno del hogar, sino que cada vez más es una herramienta que pertenece a todos los espacios y a todos los momentos. Antes era “normal” que las personas en su automóvil tuvieran un mapa o una guía de su ciudad, por si algún día tenían que ir a una casa de un amigo, una tienda o una cita en un sitio desconocido. Hoy es tan fácil simplemente encender el gps o abrir Google Maps desde nuestro smartphone que prácticamente nos hemos olvidado de cómo se hacían este tipo de cosas anteriormente.

Sin embargo, no todos los usos que se les pueden dar a los smartphones son tan positivos o útiles. La omnipresencia de las redes sociales ha llevado a que en manos de jóvenes y adolescentes, los smartphones sean instrumentos de bullying y acoso. La frontera entre lo público y lo privado se hace difusa y confusa, y hoy en día hay personas que enfrentan una verdadera adicción

Cuando en realidad una herramienta tan poderosa como un dispositivo que nos proporciona acceso a internet en todo momento, es eso: no es la solución definitiva a todos nuestros problemas, sino una valiosísima herramienta para facilitar nuestra vida cotidiana.

Es una ventana a la búsqueda de información de todo tipo, desde cuál es el precio del certificado de eficiencia energética, hasta cual es el restaurante de comida japonesa más cercano, pasando por el acceso a nuestras cuentas bancarias o a los portales escolares o administrativos.

Para usar adecuadamente el smartphone hay que recordar que éste es mucho más que loggearse en Facebook o Instagram y subir una foto de nuestra deliciosa cena. Es una ventana hacia la información que necesitamos en todo momento y lugar.