Antes de hablar de los tipos de seguros, o de las funciones de estos, deberemos determinar de dónde viene esta palabra. De origen latín, secūrus, a día de hoy esta palabra tiene diferentes significados en nuestro idioma. La que corresponde con lo que nosotros vamos a hablar es un contrato por el que una persona paga una cuota para recibir una indemnización, en caso de sufrir un problema, ya sea un accidente de coche, un accidente de salud, o un robo por ejemplo. Además, no nos podemos olvidar de aquellos en los que la compañía que asegura paga una indemnización a los familiares de una persona fallecida que tuviera a su cargo un seguro de vida.

Son muchos los tipos de seguros que encontramos hoy en día, y en los que la gente confía. Podemos encontrar tipos de seguro como los de coche, de hogar, de vida o de salud. Cada uno de ellos tienen unas características y dependiendo del sujeto que lo contrate unas tipologías distintas.

La historia de los seguros, nace desde la aparición del hombre, ya que todo el mundo tiene miedo a las posibles pérdidas de su patrimonio, no fue hasta el siglo XIV cuando surgió el primer negocio en Italia, vinculado a asegurar el trasporte marítimo. El dueño del barco, tendría el derecho a coger los fondos necesarios para financiar el viaje y todo lo que respecta a ello, como la carga, comida, material, por lo que si se perdía en el viaje el préstamo, sería cancelado. Ya en roma, en algunas asociaciones, distribuían fondos entre los miembros en caso de que alguno de ellos muriera.

Hay que tener en cuenta, que los contratos que se realizan en los seguros, siempre existirán unas obligaciones y derechos por ambas partes, tanto del contratante como de la empresa aseguradora. La función final por parte del asegurado, es saber que cuenta con una protección económica de los bienes con los que cuenta si sufre algún daño, mientras que por otra parte la aseguradora se certifica de recibir una prima económica por este contrato.

Dentro de todo seguro, existe una obligación a indemnizar al asegurado en caso de que suceda un siniestro, la obligación de recibir una prima, es decir el costo del seguro. Un riesgo asegurable en el puede existir un posible daño al asegurado que ha de ser cubierto, además del interés asegurable en el que todo bien debe tener un valor económico que ha de ser entregado en el caso de que este sufra cualquier daño.

En resumen, el seguro que una persona contrata, brinda protección a la persona asegurada si pierde un bien a casusa de un problema, satisface la seguridad y las necesidades de las personas y empresas y además protegen al asegurado ante una pérdida financiera. A su vez éste da seguridad, es una fuente de crédito y una fuente creadora de ahorro.

Por ello son muchas las personas que hoy en día tienen un seguro que saben que tienen un servicio y no una actividad empresarial o industrial.