El jamón no es solo uno de los productos estrella de nuestra gastronomía, sino uno de los productos de la tierra más saludables y que, por méritos propios, se ha ganado un hueco en nuestra dieta. El jamón, cuidado con esmero, es un producto tan nutritivo como inigualable en su sabor y en su textura. Es cierto que todos los embutidos de ibérico tienen sus particularidades que los distinguen, pero sin duda el jamón ha conseguido una mayor popularidad. De hecho, no solo el paladar de los comensales lo avalan como uno de los productos más ricos y deliciosos de nuestra gastronomía, también los maestros de los fogones.

Comer jamón no solo es una delicia para el paladar, también es saludable y, contrariamente a lo que se pueda pensar, no engorda, por lo que no tenemos que renunciar a su indiscutible sabor si queremos mantener nuestro peso ideal. El jamón es rico en nutrientes esenciales, como las vitaminas (A, B, C, D) y los minerales (entre otros, hierro, potasio y fósforo). Además, es una fuente extraordinaria de ácidos grasos insaturados, fibra y proteínas.

El contenido nutricional del jamón le convierte en un alimento que favorece el desarrollo muscular, siendo especialmente recomendado en las etapas de crecimiento y desarrollo –un motivo más para incluirlo en la dieta de niños y adolescentes-. El jamón es un alimento cardiosaludable. Por su contenido en ácido oleico, el jamón es bueno para mantener equilibrados los niveles de colesterol. ¿Sabías que es un alimento bueno para combatir el estrés? Efectivamente, éste es uno de los efectos beneficiosos que se le atribuyen al jamón gracias a su contenido en vitamina B1.

El jamón, por su sabor y su textura e, incluso, por su elaboración, se ha convertido en uno de los productos más conocidos y apreciados de la gastronomía española. Un producto que ha logrado cruzar fronteras y conquistar los paladares de los comensales allá donde se ha presentado. No es para menos, porque el jamón es un producto único, irrepetible. El jamón es un producto de la tierra, uno de los protagonistas de los menús más tradicionales y más cuidados. Es un alimento versátil, aunque nada degustar directamente una loncha y dejarlo fundir en el paladar. Pero lo mejor del jamón está detrás de su sabor, en el contenido nutricional. El jamón es bueno para la salud, y por tanto debe formar parte de toda dieta sana y equilibrada. De hecho, el jamón es uno de los alimentos que también forma parte de la dieta mediterránea, el perfil dietético más completo y el que mejor protege nuestro organismo, tanto por dentro por fuera. Si queremos cuidarnos, no debemos renunciar a sabores tan característicos de nuestra gastronomía como el jamón.