Si en algo no ha destacado nuestro país históricamente ha sido en tomar medidas a favor del medio ambiente. De hecho la primera legislación que se aprobó en nuestro país con el objetivo de favorecer medidas tendentes al cuidado del mismo, tiene su origen en 1986 con la entrada de España en la Unión Europea. Hasta entonces era un factor que no se tenía en cuenta para nada y tan sólo la Ley de Espacios Naturales Protegidos de 1975 tomaba algunas medidas en aquellos espacios que alcanzaran esta denominación.

En 1986, como decimos, se comienzan a vislumbrar los orígenes de la legislación relativa a medio ambiente en nuestro país, pero habrá que esperar hasta 1998 para tener una ley de residuos y hasta 2007 y 2008 para tener respectivamente una Ley de Responsabilidad Medioambiental y un Real Decreto que establecía las actuaciones previas que debía realizar una empresa, a nivel medioambiental, antes del inicio de su actividad.

Conviene detenerse en este Real Decreto ya que estableció que todas las empresas, con carácter previo a su puesta en funcionamiento, y cuya actividad se prevea pueda ser potencialmente contaminante, deben realizar un informe preliminar de situación que establezca el impacto de la misma sobre el medio ambiente, así como los daños que se pueden llegar a causar en el mismo, antes de que la actividad se lleve a cabo.

Ante la llegada de esta legislación, y las responsabilidades que suponían para una empresa, se hace necesaria la presencia de profesionales que sean capaces de hacer dichas evaluaciones de riesgo, de establecer la política medioambiental de la empresa y de asegurarse del cumplimiento de toda la normativa específica que, en materia de medio ambiente, afecte a la actividad de la empresa concreta. Esta es la base de la consultoría ambiental.

Las evaluaciones ambientales que, establecidas preceptivamente por ley, efectúan las consultoras ambientales tienen un objetivo principalmente preventivo. Se trata de evitar que ocurra el daño ya que se prevé más costoso, tanto económica como ambientalmente, la solución del mismo una vez ocurrido.

El procedimiento en el que se basa la consultoría ambiental comienza con la necesidad de una empresa, que quiere comenzar una actividad que se prevé potencialmente contaminante, de efectuar el Estudio de Impacto Ambiental requerido por la ley. En ese momento la empresa interesada se pondrá en contacto con una Consultora Ambiental que será la encargada de llevar a cabo todo el proceso.

Para ello los técnicos de la consultora realizarán varias reuniones con la empresa con el objetivo de detectar los órganos que intervendrán en el estudio. Tras estos trámites de consultas previas comienza lo que sería la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental, propiamente dicho. Para ello se harán visitas de campo en las que se recogerán datos in situ sobre el tipo de terreno y el impacto que la actividad de la empresa puede tener en el mismo.

Una vez realizado el Estudio de Impacto Ambiental, la consultora es la encargada de presentarlo a la Administración, responsabilizándose de los datos contenidos así como de los posibles daños que se pudieran provocar al medio ambiente.